Primer asalto: Spaghetti Western

La sensación, ahora extraña, de rememorar los fantasmas del pasado se hace patente cuando la roja no cumple con las espectativas de toda una afición. Era un día triste dentro de una tarde gris (o viceversa). Nada nos había salido. Ese patriotrismo que los españoles sacamos, al menos,una vez cada dos años, se volvió en nuestra contra. Todo daba igual. Habíamos amanecido con un rescate tildado de préstamo. Comimos con un error garrafal de ingenieros preparados: Fernando Alonso y su ya más que conocida faceta de actor secundario. La tarde empezaba bien. Rafa Nadal hacía sus deberes pero, esta vez, los franceses rezaron para que los españoles no pudiéramos llevarnos una alegría a la boca y, claro, empezó a llover. Solo nos quedaban los hombres de Don Vicente, Marqués de del Bosque. Los locos bajitos que repetían una y otra vez en la televisión podían cambiar el estado de ánimo de un país, hasta entonces, rescatado, en quinto puesto y pasado por agua.

Comenzó el partido. Lo malo de jugar contra Italia es que juegan italianos. Todo el mundo pensó que la azzurra iba a jugar a lo mismo de siempre: cantar el himno, defender, balón arriba, defender, contra-atacar, defender, golpe en el perineo, defender, gol en el minuto 88, defender y dar la mano al rival o, nuevamente, golpe en el perineo (este factor depende de si Balotelli tiene el día inspirado o no). ¿Todos? ¡No! Todos no. Don Vicente, Marqués de del Bosque, ideó una estrategia propia de #Apalabrados: tener una X, una H, una Y, una Z y una Ñ en la misma jugada solo suma puntos si las juntas y, al final, siempre terminas poniendo “hola”.

En el campo teníamos a Álvaro Arbeloa, Piqué, Sergio Busquets y, luego, jugadores de verdad: Xavi, Iniesta, Silva, CescXabi Alonso. Los minutos pasaban y España no daba “pie con bola” (y nunca mejor dicho). Se demostró, una vez más, que tocarla mucho y no meterla genera ansiedad, malestar general, nerviosismo y enfermedades escrotales. De repente, sin saber por dónde venía el anticiclón, Italia juega al fútbol. No se ría, caballero. Al fútbol de verdad. Una defensa de tres hombres adelantada y un ejército de hombres tocando el balón en el centro del campo. Ante esta tesitura algunos pensaron que era el principio del fin del tiki-taka. Si España no tira a puerta cuando debe e Italia adelgaza a Cassano 10 kilos y, sorpresivamente, demuestra al mundo que sabe correr, pasa lo que pasa. 0-0. Fin de la primera parte.

Arranca la segunda parte y no hay cambios. Eso dicen desde la retransmisión de Telecinco. Eso y “tranquila, España, que vamos a ganar” (visionario que es a veces Paco González). Todo sigue igual. Más de lo mismo. España llega “pero no”. Italia “pero no” pero llega. Entre tanto minuto, Sergio Ramos (ese hombre cuyo cambio de peinado lo transforma del cantante de Camela a Nietzsche) regala un balón a Balotelli que llega al área, pisa, parece que tira ¿pero? Pero sale Di Natale. De este hombre no haré mofa alguna por esto: Di Natale se hará cargo de la hermana discapacitada de Morosini. (aplauso).Llega el gol de Italia.   Pase al hueco de Pirlo que se pone nervioso (risas). Di Natale se pone nervioso delante de Casillas (descojone). No pasa nada. Don Vicente, Marqués de Del Bosque tiene la solución: no hacer nada. Y claro, como casi siempre cuando no haces nada, metes un gol de jugada perfecta. Cesc Fábregas cumple un sueño: marcar un gol de verdad, en un partido de verdad.

No hay miedo. España saca toda la artillería pesada: Jesús Navas y Fernando Torres. Buffon siente miedo (destornillamiento lumbar). Para la sorpresa de muchos, Jesús (o “Jesusito”, depende de las copas que hayas tomado con él) Navas revoluciona la banda. Se va de uno, de otro y nada ¡pero bueno! nada es mejor que nada ¿no?. Y en esta incertidumbre de partido en el que los sabios futboleros pensaban que Italia ganaría en el minuto 88, apareció Fernando (o “el Niño”, depende de si alguna vez lo viste jugar bien al fútbol) Torres para asegurar que eso no pasara. Bueno, ni eso ni que la roja metiera un gol. Dos ocasiones claras -si bien es cierto que a este que él no salió no las tuvimos- y dos fallos espantosos -si bien es cierto que a este que él no salió no los fallamos-.

Final del partido. España juega como siempre y empata como nunca. No hay que caer en la sensación de vacío. Aún tenemos a Alemania, el equipo del gobierno, líder de su grupo.

Artículo creado por @HernyCarranza

Anuncios
Esta entrada fue publicada en "The Ball", Eurocopa 2.012. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s